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El juego simbólico, esencial para desarrollar las emociones y las habilidades sociales de los niños
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Parece que juego es sinónimo de diversión. Pero lo cierto es que el juego, aún más cuando va ligado a la palabra infantil, va mucho más allá. El juego, o proceso lúdico, es el principal vehículo de aprendizaje de los niños. Entonces, ¿cuándo vemos a un niño jugando, en realidad solo está aprendiendo? Ni mucho menos: es su método de diversión, pero ellos aprenden a través de la diversión. Así que cuando un niño juega está haciendo las dos cosas.

Dentro del mundo del juego existen infinitos tipos, pero algunos han causado más perspicacia que otros. Es el caso, por ejemplo, del juego simbólico.

¿Qué es el juego simbólico y cómo se lleva a cabo?

Hace algunos años, el pedagogo Jean Piaget, conocido por sus teorías sobre el aprendizaje cognitivo, desarrolló una descripción completa de los principales tipos de juegos que van apareciendo a medida que el niño crece. En relación a ellos estableció tres estadios evolutivos en los que predomina un tipo de juego diferente. El primero, el estadio sensoriomotor, que se da entre los 0 y los 2 años y en el que predomina el juego funcional; el segundo, el estadio preoperacional, entre los 2 y os 6 años, donde prevalece el juego simbólico; y el tercero, el de las operaciones concretas, de los 6 a los 12 años, donde predomina el juego de reglas.

Nos centraremos en el segundo: en el estadio preoperacional donde, según el autor, predomina el juego simbólico.

El juego simbólico es aquél en el que el niño adquiere una serie de roles que no le pertenecen para imitar situaciones que ha visto en su vida real en alguna ocasión. Para ello, utiliza su imaginación o, incluso, objetos que tienen una función diferente a la que ellos le dan. Por ejemplo, otorgan usos dispares a un juguete al que nosotros, a priori, solo encontraríamos uno.

Para llevar a cabo el juego simbólico antes tiene que darse una situación de juego compartido. Este, primero se dará con la madre, el padre y algún familiar y, posteriormente, cuando el niño comience la escuela, se dará con sus iguales. En este punto serán capaces, incluso, de fijar una meta y establecer ciertas normas.

En cuanto a la edad a la que comienza el juego simbólico los expertos hablan de los dos años, ya que es la edad a la que desarrollan la capacidad de poder simbolizar situaciones (aunque depende en gran medida de los ritmos psicológicos de cada uno). Pero, a medida que crecen y, sobre todo, una vez que adquieran el lenguaje, el juego simbólico irá complicándose más y más.

La importancia del juego simbólico en Educación Infantil

La importancia del juego simbólico es que, precisamente, es esta la manera que los niños tienen de aprender. El juego simbólico no es más que un juego de imitación: primero será a sus padres y luego a cualquier persona o circunstancia que se cruce en sus vidas.

Observar y copiar. Esa es la manera en la que se adaptan al mundo y van entendiendo las cosas.

Entre otros, los beneficios que aporta el juego simbólico al desarrollo del niño son, según la UOC:

  • Trabaja la creatividad y la imaginación
  • Permite desarrollar las emociones y las habilidades sociales
  • Permite que se adapte al mundo que le rodea
  • Fomenta la autoestima y el autocontrol
  • Estimula su curiosidad
  • Hace que entienda los roles de las personas de su alrededor
  • Contribuye a su desarrollo motor, ya que trabaja destrezas y psicomotricidad

¿Cómo fomentar el juego simbólico?

Como decíamos al principio, no se precisan de juguetes específicos ni grandes espacios habilitados para el juego simbólico. Cualquier objeto o lugar es digno de ello.

Así que, las actividades que podemos llevar a cabo para fomentarlo son todas las que podamos imaginar. Por ejemplo, la lectura lo estimula mucho, ya que los niños trabajan la imaginación y la creatividad. Eso sí, siempre será mejor que establezcamos con ellos la lectura activa (fomentando el debate y leyendo en voz alta).

También podéis proponer a vuestro hijo situaciones ficticias para que las continúe cómo quiera y con lo que quiera.